domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuando él no está siento como... un vacío por dentro.
Es como si estuviera muerta prácticamente. Hago las cosas sin darme cuenta de ellas, como si de un zombie se tratara.
Ni siquiera sonrío.
Él es el que me saca esa sonrisa siempre, me siento feliz. Que tengo algo por lo que vivir en esto.
Ahora lo único de lo que tengo ganas es de llorar, como si lo hubiera perdido, pero sé que volverá, 
siempre lo hace...
Y cuando lo haga, una sonrisa se dibujará en mi rostro.

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